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La Coctelera

Enseñar a nuestros niños a estar más seguros en Internet

Antes de permitir a sus hijos conectarse sin supervisarlos, asegúrese de haber establecido con ellos un conjunto de reglas que puedan resultar aceptables para todos.
Si no tiene claro por dónde empezar, aquí encontrará algunas ideas sobre cómo abordar con sus hijos el uso seguro de Internet.
1.    Anime a sus hijos a compartir con usted sus experiencias en Internet. Disfrute de Internet en su compañía.
2.    Enseñe a sus hijos a confiar en su intuición. Si hay algo que les produce inquietud cuando están en línea, dígales que lo hablen con usted.
3.    Si sus hijos visitan salas de chat, utilizan programas de mensajería instantánea (IM) , videojuegos en línea u otras actividades en Internet que requieren un nombre de usuario para identificarse, ayúdeles a elegir dicho nombre de usuario y asegúrese de que éste no revela ningún tipo de información personal.
4.    Insístales en que nunca deben facilitar su dirección, número de teléfono ni ningún otro tipo de información personal, como el colegio al que van o dónde les gusta jugar.
5.    Explique a sus hijos que la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal se aplica también en Internet.
6.    Enseñe a sus hijos a respetar a otras personas cuando estén en línea. Asegúrese de que entienden que las reglas del buen comportamiento no cambian por el hecho de estar conectado a Internet, delante de un ordenador.
7.    Haga hincapié en la obligación de respetar la propiedad de otras personas cuando se conecten. Explíqueles que hacer copias ilegales del producto del trabajo de los demás (música, videojuegos y otros programas) es igual que robarlo en una tienda.
8.    Diga a sus hijos que nunca deben intentar conocer en persona a amigos a los que conocen en línea. Explíqueles que los amigos que tratan en línea pueden no ser quienes dicen que son.
9.    Enseñe a sus hijos que no todo lo que leen y ven en Internet es cierto. Anímelos a que le pregunten siempre que no estén seguros de algo.
10.    Controle la actividad en línea de sus hijos con software de Internet avanzado. El control parental puede ayudarle a filtrar los contenidos dañinos, supervisar los sitios que visita su hijo y saber qué hace en ellos.

Fuente:
http://www.microsoft.com/spain/protect/family/guidelines/rules.mspx

La pluma de Forrest Gump

- ¿Abuela?

- ¿Sí?
- Ayer volví a ver aquel film que a ti te gustó.
- ¿Cuál, mi niña?
- Aquel del hombre que era "como tonto", y se queda contándole historias a la gente que espera el Bus en la parada.
- ¡Ah, sí!... Forrest Gump...
- ¡Ese!
- ¿Y a ti te gustó esa película?
- Me gustó pero... no entendí una cosa.
- ¿Qué cosa?
- Cuando comienza el film, se veía una pluma volando que vuela, vuela, y cae en el cuello de Forrest Gump. Él "la guarda" en su libro, y comienza a contar la historia para un montón de gente.
- Exacto.
- Entonces, al final, él abre el libro, y ella sale volando otra vez. ¿Para qué sirve esa pluma, Abuela?
- Bien, mi amor, ello se explica en el final... pero tal vez tú no lo has percibido.
- ¡Claro que no abuelita!.
- Pues bien, Forrest Gump no es una persona igual a las demás, él tiene un límite de inteligencia. Él tiene una inteligencia de una criatura de cinco años, por eso tiene dificultad de entender las cosas como las otras personas. Es un hombre grande con la cabeza de un niño, no es medio bobo ni retardado, ¿me explico?
- Sí abuelita, entiendo.
- Tú quieres saber por qué la pluma comienza en el film volando hasta posarse en el cuello de Forrest Gump y después sale volando de nuevo, ¿no?
- ¡Sí, eso quiero saber!
- Entonces, al final del film, él cuenta que, en su vida hubo dos personas que lo influenciaron mucho: una fue su madre y la otra, su amigo, el teniente Dan a quien conoció en la guerra de Vietnam. Su madre le enseñó a Forrest... que tener una deficiencia no es una disculpa para desistir de la vida. Ella se opuso a colocarlo en una escuela para deficientes, y siempre empujó a su hijo hacia delante; siempre le enseñó a no conformarse con sus propias limitaciones. Forrest fue a escuela, estudió, y tuvo un problema en la columna que lo obligo a usar aquel aparato horrible. ¿Tú te acuerdas?
- ¡Me acuerdo, sí!...
- Hay una escena que a tu abuela le gustó mucho en ese film... fue aquella en que varios chicos valentones corren detrás de él. Ellos quiere burlarse y hasta pegarle, y su amiguita le grita: "¡Corre, Forrest, corre!"... y él empieza a correr con aparato y todo... corre, y la camioneta atrás de él, los chicos gritando.., a medida que él corría, el aparato se fue cayendo, pedazo por pedazo, y cuanto más él se libraba del aparato ortopédico, él lograba correr más rápido hasta entrar corriendo en un campo sembrado, dejando atrás a sus perseguidores.
- ¿Abuelita?
- ¿Sí?... dime.
- ¿Tú estás llorando?
- No... no querida, es que la abuela se olvida de ponerse gotas de colirio, (eso decía mientras enjugaba algunas de sus lágrimas).
- ¿Por qué a ti te gusta tanto esa escena, Abuela?
- Porque la abuela encuentra esa escena muy emocionante, muy alegórica.
- Ale... ¿qué?
La abuela se rió.
- Alegórica. Quiere decir que ella tiene un significado mayor del que vemos en el film.
- ¿Cuál significado?
- En la vida, la gente quiere enderezar todo y, a veces, tenemos que pasar mucho miedo, para podernos librar de nuestros aparatos... de nuestras muletas. Forrest descubre que ya está listo, que puede correr como ninguno, y más lejos que cualquier niño valentón y bobo. Encontró la meta que quería hallar, finalmente.
- ¿Abuelita?
- ¿Sí?
- ¿Es por eso que tenemos miedo?
- Creo que sí...
- ¿Tenemos miedo de tirar las muletas?
- Así es... tenemos miedo tirar los "aparatos"... e ir hacia adelante.
- Entiendo... ¿Abuelita?
- Dime mi niña.
- ¿Y la pluma?
- ¡Ay!... ya me estaba olvidando... entonces, ya te dije que la madre de Forrest Gump le enseñó a no quedarse con sus problemas y a nunca intimidarse con las dificultades. Ella le enseño que, en la vida, Dios da una serie de cartas para que la gente juegue, y tenemos que aprovechar nuestras cartas lo mejor posible.
- ¿Y la pluma?
- Ya va, ya va. La otra persona importante en la vida de Forrest Gump es su amigo, el teniente Dan. Juntos, ellos fueron a la guerra, tuvieron luego un pesquero, armaron una empresa, y se hicieron muy ricos. El teniente Dan le enseñó que, en la vida, la gente es como una plumita llevada por el viento, de un lado para otro, y nunca pueden descubrir para dónde va el soplo de Dios... nunca la gente sabe para qué lado va la pluma.
Se hizo un silencio grave.
- ¿Cómo?
- Cuando tú crezcas, vas percibir cómo nuestro destino es caprichoso. Un día estamos aquí, y otro día estamos allá, como si alguno estuviera soplando la vida para allá y para acá, para allá y para acá. (Hizo un movimiento con la mano, simulando como volaba la pluma. La niñita acompañó el movimiento con los ojos).
- ¿Quiere decir que la gente no sabe para dónde va esa pluma?

- La gente no sabe... sólo lo sabe cuando la gente llega a la edad que llegó tu abuelita, porque aquí... a esta edad… podemos percibir los caminos misteriosos que la pluma toma en el aire, hasta posarse segura en el cuello de Dios. Mas eso la gente sólo lo descubre después de pasar mucho tiempo tratando de adivinar: ¿Cuál es la dirección del viento? ¿Cuál es la humedad relativa del aire? ¿Cuál el peso de la pluma o cómo el caos, a veces, va a decidir la dirección que la pluma va tomar?... ¿Sabes mi niña?... la gente se pasa la vida tratando de hallar explicaciones para todo, cuando lo esencial no se puede explicar... sólo se siente, se intuye... y de esa forma podemos percibir desde nuestro interior, el rumbo de la pluma… y entonces, dejamos de tener miedo y nos dejamos llevar por el viento, por el aliento de Dios... confiamos en Él.
- ¿Abuelita?
- ¿Sí?
- ¿Qué pasa cuando la gente deja de querer adivinar para dónde va esa pluma?
- Entonces, la gente se deja llevar por el viento, mi querida.
- ¿Quiere decir que tú le das la razón a la madre y al amigo de Forrest?
Se sintió una agradable sensación de sorpresa.
- ¡Eso mismo! ¡ya estas aprendiendo mi niña!. Yo, le doy la razón a los dos. La gente trata de vivir de la mejor manera, con el máximo empeño, pero también respeta las órdenes del viento. ¿Te gustó lo que te conté de la Pluma?
- Me gustó mucho, mucho... ¿sabes, abuelita?, es tan bueno tenerte cerca... ¿será que un día ese viento te va a llevar lejos de mi?... -y se estremeció ligeramente-.
- No, mi niña... por más lejos que vayan nuestras plumas, nuestro corazón va a estar siempre cerca una de la otra, ¿está bien?
- Está bien abuelita, ya entendí. Voy a correr un poco abuelita, ¿sí?.
- ¡Eso!... ve a correr como Forrest Gump.
- ¡Sí!... voy correr hasta cansarme abuelita.
- ¡Eso. Ve, mi amor...!. Dijo la abuelita mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

El esfuerzo de cada instante, en todo lo que hacemos... es como el golpe del hacha sobre el tronco de un árbol enorme. El primer golpe no causa al árbol el más leve efecto, ni el segundo hachazo, ni el tercero. Cada golpe, es insignificante en apariencia... sin embargo, como consecuencia de los continuos golpes, el árbol por fin caerá. Asimismo, nuestra constancia en el esfuerzo de hoy y mañana, nos producirá los logros que buscamos.

CHIARA

Extracto del artículo:

A mi abuela - La pluma de Forrest Gump

http://castelfocognano.lacoctelera.net/post/2008/04/10/a-mi-abuela-pluma-forrest-gump

Los peligros de las dietas "milagro"

La recuperación rápida del peso perdido, dolor de cabeza, caída del cabello e, incluso, depresión, son algunos de sus efectos contraproducentes.
Una boda, una cena importante, la llegada de las vacaciones... las dietas milagro son carne de cañón para estas fechas, en las que se nos hace la boca agua con sólo pensar en perder un par de kilos en poco tiempo. Pero, ¿sabe realmente qué riesgos conlleva hacer una dieta de este tipo?
Las dietas milagro, también llamadas yoyó (el peso se recupera con la misma rapidez que se ha perdido), son aquellas que establecen un régimen hipocalórico severo a fin de conseguir una pérdida de peso más o menos rápida. Hay muchas: las basadas en un solo alimento (la de la alcachofa, la manzana, la sopa de verduras, el melocotón...), las disociadas (que diferencian entre tipos de alimento según su composición), las cetogénicas (pobres en hidratos de carbono)..., todas ellas apoyadas en la reducción drástica del consumo de calorías, prometiendo adelgazar mucho en muy poco tiempo.
Pero los milagros no existen: perder tres kilos en una semana no es sinónimo de adelgazar. La pérdida de volumen en este tipo de dietas no está relacionada con la pérdida de grasa, sino con la de agua y músculo. Cambiar nuestra alimentación durante unos pocos días conlleva efectos contraproducentes, ya que, una vez finalizada la dieta, la falta diaria de calorías (y por tanto de aporte energético) induce al cuerpo a 'pensar' que atravesamos momentos de escasez, por lo que tenderá a crear una reserva extra de grasa contra la que poco a nada pueden hacer el agua y la masa muscular perdidas.
Este efecto, denominado efecto rebote, puede darse con cualquier dieta en la que no se sigan unas directrices de mantenimiento, y es especialmente severo en las dietas milagro debido a su contundencia. No se trata de estar a dieta toda la vida, sino de mantener a raya los kilos, mejorando nuestra nutrición día a día: aprender a comer sano, respetando todos los componentes de la pirámide nutricional - hidratos de carbono (legumbres, frutas y verduras), grasas (aceite de oliva) y proteínas (carnes, pescados y lácteos) - , y compensar las calorías 'de más' con algo de ejercicio.
Pero, al margen de las repercusiones que puedan derivarse de las dietas yoyó en nuestro aspecto físico, los planes de adelgazamiento de las dietas milagro repercuten directamente en nuestra salud. Al carecer de muchos de los nutrientes esenciales necesarios para el correcto funcionamiento del organismo, seguir una dieta milagro durante más de 10 o 12 días (tiempo necesario para empezar a perder grasa en lugar de masa muscular) puede acarrear consecuencias graves para el mismo: desde fatiga y dolor de cabeza, pérdida del cabello o depresión, por la falta de vitaminas y minerales, hasta un aumento en el índice de colesterol, daños en el riñón y el hígado, o la aparición de problemas cardiovasculares.
En definitiva, con una dieta sana la pérdida de peso será más lenta (entre medio kilo y un kilo por semana), pero mucho más efectiva y saludable a largo plazo. De cualquier modo, siempre es acudir al médico quien aconsejará la mejro manera de perder peso de forma sana y equilibrada.

(Extraído de 

www.hola.com/gastronomia/nutricion/2007/07/23/14620_los_peligros_de.html)

Guillermo

A la edad de 40 años falleció Guillermo Beck Barrientos, quien en su vida destacó por ser “amigos de los amigos”, como lo destacó su hermana Lidia Beck.

El ex­-alumno del colegio San Francisco Javier de Puerto Montt falleció producto de una enfermedad que lo mantuvo afectado durante 70 días, elemento que para sus familiares y cercanos es “el paso al descanso eterno”.

Su familia la componen 4 hermanos, su madre, su esposa Maruja Villarroel Muñoz y sus 2 hijos, Ignacio y Cristián, de 19 y 16 años respectivamente. “Él era un buen padre, hermano y esposo”, agrega su hermana Lidia.

(Extracto, diario El Llanquihue, Septiembre de 2008).-

 

Compadrito Guillermo, te adelantaste al tiempo.

Ayúdanos a llegar finalmente ahí, donde tú ahora estás en paz y plenitud.

 

Calidad del audio

"La otra mitad de tus ficheros de audio".

Lo más probable es que si acabas de empezar a construir una colección de música digital, aún no habrás tenido que lidiar con la palabra bitrate. Eso puede estar a punto de cambiar.
La tienda Apple iTunes, el más grande vendedor de descargas musicales, comenzó ayer a vender pistas de EMI Music, sin ninguna restricción de copia, por un precio algo más alto que el habitual, 1,29 dólares en lugar de 99 céntimos. Como compensación, estas pistas tienen mejor sonido, un bitrate de 256 Kbps en lugar de los 128 Kbps estándar. Apple ha llegado a sugerir que esto supone «una calidad de sonido indistinguible de la grabación original».
¿Qué es exactamente el bitrate? Explicado simplemente, es una medida de la cantidad de datos que se usan para representar cada segundo de música. Un número más alto significa que se dispone de más información para recrear el sonido. Para melómanos o para aquellos con buenos equipos de sonido, más datos suponen una gran diferencia.
El pasado otoño, el Dr. Naresh Patel, físico en Fort Wayne, Ind., se mudó a un hogar diseñado junto con su mujer Valerie. Disponían de un home theatre completo, con un projector, altavoces surround y un sistema de amplificación de gama alta. El centro del equipo de sonido eran dos altavoces Bowers & Wilkins que costaron 12.000 dólares al Dr. Patel «con descuento».
Todo funcionó a las mil maravillas hasta que el Dr. Patel conectó su iPod al sistema. Sentado en el punto dulce de su teatro para disfrutar su música, se sintió sin embargo horrorizado.
«No podía creer lo que oía» dijo. «No necesitas un oído entrenado para distinguir que faltaban tantas cosas: Imagen, anchura, profundidad del sonido. Casi sonaba monaural, como escuchar música sin estéreo. Claridad, sedosidad, la musicalidad de la música. Nada estaba allí».
El problema era la compresión —el proceso de eliminar datos del sonido para que la música quepa en un fichero más pequeño—. Que el sonido comprimido irrita las narices del audiófilo no es nuevo. Las raíces del debate están en los ochenta, cuando surgía el CD contra el viejo y querido vinilo. La degradación de la calidad CD hacia otra cosa incluso más limitada es para muchos audiófilos la prueba de que el apocalipsis está cerca.
Pero hay otros factores que hacen del debate sobre calidad de sonido y bitrates aún más relevante hoy. El almacenamiento digital es más barato que nunca, las velocidades de descarga se incrementan y los ficheros digitales con música han tomado el lugar de los CD en muchos hogares o automóviles. Mucha gente está explícitamente pidiendo descargas de más calidad, y Apple y otros proveedores están a punto para proporcionarlas —a un precio mayor, por supuesto, aunque el precio de los álbumes completos desde iTunes a alta calidad debería permanecer siendo el mismo—.
Barney Wragg, quien supervisa los esfuerzos de EMI en el campo de la música digital, afirma que ha habido un desplazamiento en el mercado musical. «La experiencia PC y reproductor MP3 ha cambiado. Ahora la gente quiere llevar la música de sus iPod a sus equipos estéreo y a sus automóviles. Esto impulsa la demanda de mayor fidelidad. Cuando conecto un iPod en mi coche, realmente se nota la diferencia».
Además del bitrate, la calidad de la música digital está también afectada por el formato, determinado por el software utilizado para comprimirla, lo que se conoce como codec. MP3 es una de las viejas técnicas para comprimir el sonido y no es de las más utilizadas por las tiendas online. Apple ha escogido un formato más nuevo llamado AAC, el cual es compatible con iPod y con otros dispositivos. Otras tiendas online utilizan WMA, el cual no puede reproducirse en un iPod.
Los tres formatos citados son loosy, lo que significa que el software codificador casi quirúrjicamente elimina la información del sonido que por otra parte no es fácil de oir, porque está cubierta por otros sonidos o situada en rangos de frecuencias que no son fáciles de alcanzar por el oído humano. La pista de Norah Jones Come Away With Me ocupa 33,4 MB almacenada en un formato sin compresión; los métodos loosy reducen el tamaño a unos 6,1 MB a 256 Kbps o 3,1 MB a 128 Kbps, con independencia del codec utilizado. Cuando se transforma un CD a ficheros de sonido en un PC, es posible elegir el bitrate deseado en la configuración de iTunes o de Windows Media Player.
La calidad varía según el codec. Mr. Wragg de EMI cita como regla sencilla que un MP3 a 320 Kbps equivale aproximadamente a un AAC a 256 Kbps. «La diferencia entre WMA y AAC es más difícil de establecer». Añade «Cada uno tiene una forma ligeramente diferente de obtener la compresión, pero en pruebas a ciegas su rendimiento es similar. Al mismo bitrate suenan parecidos, pero unos prefieren uno y otros prefieren el otro».
Hasta ahora, las tiendas online se han manejado con pistas a 128 Kbps —la mayor parte de ellas, al menos—. Hace dos años, un grupo de audiófilos creó MusicGiants, una tienda de descargas digitales especializada en ficheros lossless que están comprimidos de manera que no se descarta ninguna información contenida en el sonido, resultando en ficheros de unos 25 MB de media. MusicGiants dispone ahora de más de 500.000 canciones de las principales etiquetas.
Scott Bahneman, jefe ejecutivo de MusicGiants, afirma que comparar pistas lossless con pistas con compresión es como comparar fotografías tomadas con una cámara digital de alta gama con otras tomadas con la cámara de un móvil. «Cada bit cuenta cuando quieres calidad de sonido, resolución, o lo que sea» dice. La audiencia del sitio es el tipo de persona que gasta grandes sumas de dinero en caros equipos de sonido domésticos, y quieren la música almacenada en formato digital y no en CD.
Bahneman dice que su compañía planea ofrecer calidad mejor-que-CD en ficheros creados originalmente para formatos DVD-Audio o Super Audio CD, los cuales no tuvieron éxito entre los consumidores. Cada canción tendrá 250 MB de tamaño, aproximadamente el de un episodio de una comedia televisiva en iTunes, pero sin el vídeo. Estos ficheros Super HD tendrán un bitrate de hasta 11 Kbps y se venderá el álbum completo y no las canciones separadas por unos 20 dólares. Bahneman confía en que con los servicios de banda ancha y los enormes discos duros actuales, la descarga y el almacenamiento de ficheros de sonido de alta resolución no deberá ser un problema.
Los ficheros gigantes de MusicGiants seguramente no apelarán a las masas. La mayor parte de la gente está de acuerdo en que con sus reproductores con auriculares, los altavoces de su coche y los equipos de sonido compactos, no es fácil distinguir un bitrate bajo de uno alto. Lo que se pierde por la compresión en cualquier caso se pierde también al reproducir el sonido a través de ese tipo de altavoces.
Para probar el efecto de los distintos bitrates, tomé prestado un equipo de sonido que no sería el sueño húmedo de ningún audiófilo pero sí de mayor calidad que el equipo normal de un comprador de música estándar: Un receptor Harman Kardon AVR 147 y dos altavoces JBL L880 —1.400 dólares el par—, conectados a un iPod mediante el adaptador Hardman Kardon Bridge.
Este estudio no científico precisó de tres personas, incluyéndome a mí mismo, que escuchan música a diario en distintos formatos, desde la FM hasta el CD. Cargué el iPod con 11 versiones de Come Away With Me, abarcando varias calidades de MP3 y AAC de 64 Kbps hasta 320 Kbps, así como en el formato lossless de Apple. Sentados en el punto dulce, escuchamos las diferentes versiones en un orden aleatorio, intentando determinar si cada versión tenía una mayor o una menor calidad. El test era sencillo de realizar, y los resultados sorprendentes.
La diferencia entre 64 Kbps y 128 Kbps resultó escueta, y los tres estuvimos de acuerdo. Cuando los bitrates subieron de 128 Kbps, sin embargo, nuestras conclusiones empezaron a ser fortuitas. Ninguno fue capaz de decir la diferencia entre 320 Kbps y lossless. Un resultado inesperado fue que para todos nosotros los ficheros AAC sonaban mejor que los MP3 a bitrates bajos.
Así, aunque las pistas de peor calidad no suenen terribles para todos los escuchas, la diferencia entre 128 Kbps y 256 Kbps es real. Mucha gente gastará dinero extra por mercancía de mejor calidad, posiblemente anticipándose a disponer de un equipo de sonido mejor en el futuro. Podrías decidir no comprar todas tus pistas descargadas una segunda vez a mayor calidad, pero también que pagar 1,29 a partir de ahora resulta justo a cambio de una pista mejorada.
Nuestro Dr. Patel afirmó tener sentimientos mezclados. Siempre preferirá la calidad CD al audio comprimido, incluso a 320 Kbps. ¿Le importará en el futuro que haya disponibles descargas de mayor calidad en iTunes? «Siempre compraré lo mejor que pueda tener, pero no estoy en absoluto excitado. Esa no será una gran mejora».

(Extraído de http://lamediahostia.blogspot.com/2007/08/la-otra-mitad-de-tus-ficheros-de-audio.html)

Seres infinitos

(Sergio Javier)

Son seres infinitos…
todos aquellos que saben compartir
sus vidas con los demás…
Son seres infinitos…
aquellos cuyas palabras
transmiten honestidad y transparencia
sin reservas…
Son seres infinitos…
aquellos que te ayudan
a vislumbrar los cambios
y abrir los caminos…
Son seres infinitos…
aquellos que creen en la igualdad
del ser humano,
que no temen ser vulnerables
aunque el dolor pase por su corazón,
y siempre tienen una palabra
de esperanza para vos…
Son seres infinitos…
aquellos que entienden la vida
a través de la armonía
y sin reservas la entregan a otros…
en sus palabras, sus obras, sus poesías…
Son seres infinitos…
aquellos que hacen que el amor
bonito forme parte del todo…
Los seres infinitos…
hacen que la vida sea hermosa…
Los seres infinitos…
marcan la diferencia…
Para vos…
¡Esto me lo contó el Sol!
Que me regaló un rayo de su luz
en vuestras palabras.
Gracias, Padre, por todos los Seres Infinitos
(Extraído de http://webalia.com/EP/poesia/noveles/a7139.html)

Seamos resilientes

RESILIENCIA

La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves. La resiliencia se sitúa en una corriente de psicología positiva y dinámica de fomento de la salud mental y parece una realidad confirmada por el testimonio de muchísimas personas que, aún habiendo vivido una situación traumática, han conseguido encajarla y seguir desenvolviéndose y viviendo, incluso, en un nivel superior, como si el trauma vivido y asumido hubiera desarrollado en ellos recursos latentes e insospechados. Aunque durante mucho tiempo las respuestas de resiliencia han sido consideradas como inusuales e incluso patológicas por los expertos, la literatura científica actual demuestra de forma contundente que la resiliencia es una respuesta común y su aparición no indica patología, sino un ajuste saludable a la adversidad.
"A pesar de traumas graves, incluso muy graves, o de desgracias más comunes, la resiliencia parece una realidad confirmada por muchísimas trayectorias existenciales e historias de vida exitosas. De hecho, por nuestros encuentros, contactos profesionales y lecturas, todos conocemos niños, adolescentes, familias y comunidades que "encajan" shocks, pruebas y rupturas, y las superan y siguen desenvolviéndose y viviendo -a menudo a un nivel superior- como si el trauma sufrido y asumido hubiera desarrollado en ellos, a veces revelado incluso, recursos latentes y aun insospechados".

(Michel Manciaux. La resiliencia: ¿mito o realidad?)

PERSONALIDAD RESISTENTE (HARDINESS)

El concepto de personalidad resistente aparece por primera vez en la literatura científica en 1972, con relación a la idea de protección frente a los estresores. Son Kobasa y Maddi los autores que desarrollan el concepto, a través del estudio de aquellas personas que ante hechos vitales negativos parecían tener unas características de personalidad que les protegían. Así, se ha establecido que las personas resistentes tienen un gran sentido del compromiso, una fuerte sensación de control sobre los acontecimientos y están más abiertos a los cambios en la vida, a la vez que tienden a interpretar las experiencias estresantes y dolorosas como una parte más de la existencia, En general, se considera que es un constructo multifactorial con tres componentes principales: compromiso, control y reto. El concepto de personalidad resistente está íntimamente ligado al existencialismo.

Cómo generar fortaleza emocional en los niños desde pequeños

Demostrar afecto, tanto física como verbalmente, ayuda a los pequeños a desarrollar la resiliencia.

Sobreponerse de las tragedias, salir adelante tras la muerte de un ser querido o intentar algo una y otra vez hasta lograr los objetivo no es fruto del azar o de personas especiales.
Se trata de una condición que se llama resiliencia, término poco conocido que significa la capacidad humana de hacer frente a las adversidades, superarlas y salir de ellas fortalecido.
La sicóloga María Angélica Kotliarenco, investigadora del Centro de Estudios y Atención del Niño y la Mujer (Ceanim), explica que "hay personas que de pronto, frente a un cáncer terminal, desarrollan conductas espontáneamente resilientes". Pero no es necesario esperar una situación de esas proporciones para desarrollar esta capacidad: se la puede fomentar desde los primeros años de vida de un niño.

Fuentes de resiliencia

Las fuentes para desarrollar la resiliencia se basan en tres conceptos o pilares: Yo Tengo; Yo Soy o Estoy, y Yo Puedo, explica la doctora Edith Grotberg, de la Universidad de George Washington DC (EE.UU.), quien dará una charla en el seminario Infancia Temprana y Resiliencia.
La idea Yo Tengo significa que el menor comprende y puede decir que tiene personas en las cuales apoyarse, en quienes puede confiar, y que lo guiarán y cuidarán de él. En el caso de Yo Soy y Estoy, se trata de que el menor aprenda a respetarse a sí mismo y al prójimo, que sea querido por los demás y que esté dispuesto a responsabilizarse de sus actos. La idea de Yo Puedo se refiere a la capacidad de hablar sobre sus cosas, de poder buscar la manera de salir de sus problemas o encontrar ayuda cuando la necesita.

Cómo estimularlo

Además de acciones concretas para estimular la resiliencia, otra forma de hacerlo es mediante el juego. Se puede reforzar en un pequeño logrando que diga "yo pude subir el resbalín o yo puedo columpiarme solo", ejemplifica María Angélica Kotliarenco. Lo mismo postula una investigación realizada por alumnas de la Escuela de Educación Parvularia de la U. de Tarapacá, de Arica, quienes expusieron su trabajo en el encuentro Jornadas Interuniversitarias de Investigación, organizado por la U. de Ciencias Metropolitanas de Educación (Umce). Las estudiantes buscan fomentar la creatividad a través del juego -la actividad esencial de un niño- para que desarrollen la resiliencia: mediante rondas infantiles, cantos o juegos comunes, pueden aprender a respetar a los demás, a esperar su turno y resolver conflictos mediante la comunicación, explica una de las autoras, Diana Monardez.

Se deben adecuar las exigencias según la edad de los infantes
Creando resiliencia paso a paso

Es posible desarrollar distintas estrategias para fomentar el desarrollo de la resiliencia dependiendo de la edad del niño. Lo que se mantiene inalterable en todas las etapas es que los padres brinden amor incondicional:

De 0 a 3 años
Fomentar que cumplan las reglas.
Elogiarlos por sus progresos, como aprender a ir al baño o hablar correctamente.
Impulsarlos a que experimenten y realicen actividades con la mínima ayuda de los adultos.
Ayudarlos a definir sus sentimientos y los de los demás a medida que desarrollan el lenguaje.
A partir de los tres años, prepararlos para enfrentar situaciones adversas a través de cuentos o recreando situaciones.
Usar frases como: "Sé que puedes hacerlo", para fomentar su autonomía y reforzar su fe en su capacidad de resolver problemas.
Tranquilizar al niño ante situaciones estresantes.

De 4 a 7 años
En situaciones difíciles, usar voz suave y tranquilizadora para calmarlos, abrazarlos, estimularlos a respirar profundo o contar hasta 10 para serenarse antes de hablar sobre algún problema.
Al enfrentar desafíos, como problemas en el colegio o peleas, mostrarles cuál es la conducta adecuada. Por ejemplo, fomentar que busquen ayuda y que traten de solucionar conflictos conversando.
Elogiar las conductas deseables, como cuando ordenan sus juguetes, se lavan los dientes o dicen que tienen rabia sin hacer una pataleta.
Estimularlos a ponerse en el lugar de los demás y a ser amables.
Ayudarlos a que aprendan a aceptar la responsabilidad por sus actos y a entender que sus acciones tienen consecuencias.

De 8 a 11 años
Ayudarlo a expresar sus sentimientos con las palabras y la forma adecuadas.
Clarificar las reglas y las expectativas que se tienen de él.
Aceptar los errores que cometen, para que el menor sepa que puede equivocarse sin sentir demasiado estrés o temor a perder la aprobación o el amor de sus padres.
Los adultos deben estar disponibles para ayudar al hijo, pero no imponerse: así se logra un equilibrio entre la autonomía y la ayuda.
Por Aída Worthington. Tendencias, La Tercera, 7 de noviembre 2004.-

Crear vínculos

Un saludo a la tía Ale, gracias por enviarme este pequeño fragmento de tan bonito libro, El Principito.

Capitulo XXI

Entonces apareció el zorro:

— ¡Buenos días! —dijo el zorro.

— ¡Buenos días! —respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.

—Estoy aquí, bajo el manzano —dijo la voz.

— ¿Quién eres tú? —Preguntó el principito—. ¡Qué bonito eres!

—Soy un zorro —dijo el zorro.

—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste!

—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—, no estoy domesticado.

— ¡Ah, perdón! —dijo el principito.

Pero después de una breve reflexión, añadió:

— ¿Qué significa "domesticar"?

—Tú no eres de aquí —dijo el zorro— ¿qué buscas?

—Busco a los hombres —le respondió el principito—. ¿Qué significa "domesticar"?

—Los hombres —dijo el zorro— tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?

—No —dijo el principito—. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? —volvió a preguntar el principito.

—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos... "

— ¿Crear vínculos?

—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...

—Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor... creo que ella me ha Domesticado...
—Es posible —concedió el zorro—, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.
— ¡Oh, no es en la Tierra! —exclamó el principito.

El zorro pareció intrigado:

— ¿En otro planeta?

— Sí.

— ¿Hay cazadores en ese planeta?

— No.

— ¡Qué interesante! ¿Y gallinas?

— No.

— Nada es perfecto —suspiró el zorro.

Y después volviendo a su idea:

—Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:

—Por favor... domestícame —le dijo.

—Bien quisiera —le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.

—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!

— ¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.

— Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

El principito volvió al día siguiente.

—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.

— ¿Qué es un rito? —inquirió el principito.

— Es también algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:

— ¡Ah! —Dijo el zorro—, lloraré.

—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...

—Ciertamente —dijo el zorro.

— ¡Y vas a llorar!, —dijo él principito.

— ¡Seguro!

— No ganas nada.

— Gano —dijo el zorro— he ganado a causa del color del trigo.

Y luego añadió:

—Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

— No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo. Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:

—Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa.

Y volvió con el zorro.

—Adiós —le dijo.

—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto es algo muy simple: sólo se ve con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.

—Lo esencial es invisible a los ojos —repitió el principito para acordarse.

—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que le has dedicado a tu rosa.

—Es el tiempo que he dedicado a mi rosa... —repitió el principito para recordarlo.

—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...

—Yo soy responsable de mi rosa... —repitió el principito para no olvidarlo.

El Principito A. de Saint - Exupéry